Nosotras

Marta y Neli, maestras de yoga

Neli

Toda mi vida he estado conectada con el mundo holístico, de pequeña subía el camino que daba a casa de mis abuelos observando y oliendo las flores, mirando con atención cada planta y admirando esas pequeñas moritas y fresas silvestres que brotaban de algunas de ellas, aún lo sigo haciendo pues ese camino hoy me lleva a casa de mis padres.

He crecido viendo a mi abuelo realizar sus propios aceites y alcohol de romero entre otras cosas y aun guardo con cariño su libro de “remedios naturales”.

Todo esto fue lo que me impulsó a formarme como masajista, quiromasajista y  estudiar herbolaria. Hace casi 20 años que trabajo con flores, plantas, aceites, con mis manos, trabajando en balnearios donde la energía que fluía del agua se mezclaba con la energía que brotaba de cada masaje.

Hubo un momento hace tiempo en el que algo en mí decidió parar y alejarse de todo eso y cambiar mi rumbo, abrí entonces una tienda de ropa, pero a los tres meses de inaugurar se presentó ante mí la maravilla de la Medicina Ayurveda, no lo dudo y comienzo a formarme, me apasiona cada vez más y más y profundizo en ayurveda para la mujer, sus ciclos, cada fase menstrual… y todo ello me lleva a la práctica de Yoga.

Hoy sé que ese cambió de rumbo no era más que para reafirmar cual ha sido siempre mi camino y que volviera de nuevo al camino.

Incorporo la práctica de Yoga en mi día a día y decido formarme como profesora, más de 700 horas en  distintas formaciones, Hatha, Vinyasa, Yoga terapéutico, biomecánica y alineación, Yoga para niños y descubro también el Yoga Oncológico una formación maravillosa con la que conecto desde el primer momento.

En cabina combino el Ayurveda con otros tratamientos como reflexología podal y el uso de los Aceites Esenciales buscando esa plenitud de cuerpo/mente y espíritu, llevando también esa conjunción incorporando más ayurveda a la práctica de Yoga.

Enamorada de la luna adapto la práctica a sus ciclos explorando así nuestra parte más sensitiva, femenina y creativa.

Nunca he considerado que las cosas que nos suceden son buenas o malas, simplemente suceden y son, llevo el AMOR FATI grabado a fuego en mi corazón y en mi piel, por ello sé que ese desvío puntual en mi camino me llevó a todo lo que hoy agradecidamente vivo.

“Amo cada segundo de mi mundo que me permite hacer lo que más amo”

Neli, maestra de Yoga
Marta, maestra yoga

Marta

Mi nombre es Marta, y me gusta describirme como la parte Yin de este tándem YinYang que formamos ambas en el centro de yoga Antar Mouna.

Hace años encontré en la práctica de Yoga un refugio para la locura de la vida diaria a la que nos somete la normatividad de esta sociedad tan exageradamente productiva.

Trabajaba mis ocho horas diarias, desempeñaba las tareas que prácticamente todos compartimos, y de repente un oasis de tiempo en el día a día.

Desenrollaba la esterilla y el mundo se paraba, nada me exigía, y sobre todo, lo fundamental, nada me exigía yo.

Encontré en la práctica de Yoga todo aquello que no sabía ni qué buscaba. Descubrí las bondades de mi cuerpo, sus límites, y recibía con el mismo agrado ambos, empezando a entender con el paso de los años de práctica, que cada uno de aquellos instantes eran profundamente efímeros.

Comencé a adentrarme en el mundo de la Filosofía del Yoga, a entender todo lo que había detrás de cada asana, de cada respiración, y esa constante curiosidad me hizo formarme como instructora de Yoga. Cuanto más te adentras más te envuelve y a esta formación le siguieron la de Yin (mi pasión), Nidra, Meditación, Terapéutico, y también Yoga para personas con diversidad funcional.

Entre medias tratando de adentrarme más en el mundo de la anatomía y la biomecánica, comencé a estudiar quiromasaje y reflexología podal , aunando todas estas disciplinas como un perfecto abanico.